EDUARDO GUÍZAR

Eduardo Guízar.
Eduardo Guízar.

Un sinaloense en la NASA y técnicamente en Marte

 

Influido por la ficción que envuelve el mundo cinematográfico de La guerra de las galaxias, Eduardo Guízar Sáinz le apostó a la robótica y eso lo llevó directo a la NASA, desde donde uno de sus modelos de motor logró darle movilidad al aeromóvil Curiosity, artefacto explorador instalado en Marte desde el pasado 6 de agosto para determinar si el planeta rojo es habitable o no.

 

Paúl Mercado

 

Todo comenzó como un juego. La formación de Eduardo es de ingeniero industrial, pero se interesó en la robótica como un hobby y no se equivocó. Hoy es un convencido de que “el cielo ya no es el límite”.

Somos Sinaloa platicó con él en el Centro de Ciencias de Sinaloa, lugar al que lo invitan con frecuencia para presidir eventos, cortar listones de muestras o exposiciones y para dar conferencias.

“Estoy en los 15 minutos de fama”, dice sonriente, sin presumir.

Fue el 6 de agosto cuando la misión Mars Sciencie Laboratory logró descender un astromóvil de exploración en Marte, controlado desde la Tierra por la NASA, evento que sorprendió al mundo y cuya aportación del sinaloense fue pieza clave para el éxito del mismo hoy famoso Curiosity.

 

El motor desdeñado

 

Su arribo a la NASA, en el 2007, tiene su origen un año atrás, el 2006, cuando intentó por última vez convencer a gobiernos y empresarios mexicanos de que sus motores valían la pena. Pero nadie se interesó y el proyecto se archivó en una base de datos de Conacyt o de alguna dependencia del Gobierno.

Pero NASA sí vio lo que otros no, se interesó en los motores y lo invitó a colaborar integrado a un equipo de 5 mil personas para el proyecto Curiosity.

“Ese motor no existía, NASA tenía motores muy poderosos, pero muy lentos, y tenía otros muy veloces pero muy débiles, pero ninguno le daba lo que tenía el mío: potencia, velocidad y a costo bajo de energía”, explica.

 

En tierra firme

 

Tal como le ocurrió en 2006, hoy, aun después del logro de Eduardo, siguen siendo los gobiernos en México quienes no creen en esta tecnología. El científico por afición ha topado con pared y lo atribuye a que los gobernantes ya tienen trazadas sus líneas de trabajo, de reparto de recursos y de proyectos que quieren impulsar.

Asegura haber propuesto en el sexenio pasado el desarrollo de robótica aplicada a situaciones de riesgo en Sinaloa, pero no tuvo suerte. Actualmente no ha logrado sentarse a platicar con la administración de Mario López Valdez, a quien considera un hombre interesado en la tecnología, pues incluso en el lanzamiento de un microsatélite en Ciudad Universitaria de la UAS le ofreció apoyo a cambio de resultados.

“El problema es que quienes lo rodean no nos dejan llegar a él”, lamenta.

El egresado del Tecnológico de Culiacán también estuvo en el Senado de la República, donde planteó su tecnología, pero el interés de los legisladores era más por crear la Agencia Espacial Mexicana, la que finalmente se logró, impulsada por el astronauta de origen mexicano, José Hernández.

Eduardo Guízar no pierde la esperanza, tiene ofertas para trabajar su tecnología en Estados Unidos, en la NASA en particular, pero quiere hacerlo en su país, y no quiere darle la razón a quienes siempre hablan de la fuga de cerebros, aunque acepta que cada vez está más cerca de eso.

Advierte a gobernantes y empresarios que hay mucho talento en México, jóvenes sinaloenses como Adrián Sandoval de El Salado, quien desarrolló un brazo robótico para personas amputadas. Eso le valió un contrato en Boeing y ahora trabaja en el área de helicópteros Apache.

Pese a lo mediático que resultó a nivel mundial el logro científico del Curiosity, ningún Gobierno en México se ha acercado a Eduardo, mucho menos le han llamado para felicitarlo, como se acostumbra cuando alguien destaca en el mundo.

A Eduardo le ha caído lento “el veinte” de lo realizado, y cuando logró asimilarlo estaba en una conferencia en Tijuana, donde el interés y reconocimiento de la gente le hicieron sentir que estaba en otro planeta.

 

—Y luego te topas con la realidad por falta de apoyos…

—Sí, pero hay que verlo como es, ¿no?, no buscar culpables sino que ya está en el sistema. Aunque tengo la esperanza y varios proyectos en colaboración con gente de otros países, como Japón, donde estamos armando un robocóptero que aplica cosas por sí solo en áreas de turismo, deportes extremos, televisión y seguridad pública.

 

Guízar Sáinz no se vence por la adversidad y lanza el reto de crear una incubadora tecnológica para que los jóvenes, como los que se están yendo a Estados Unidos y otros países, desarrollen aquí sus proyectos.

 

 

En su misión, que durará un año marciano (1.88 años terrestres) el Curiosity tomará muestras para investigar si existió vida en Marte y preparará la explotación humana del planeta.

 

FUENTE: NASA.

 

“Si alguien me hubiera dicho que cuando tuviera 43 años de edad, un equipo mío, una idea mía, o algo mío iba a estar en Marte, le hubiera respondido que estaba loco, que era imposible”.

—Eduardo Guízar Sáinz. Asesor de la NASA.

 

El Curiosity debe caminar a 3 kilómetros por hora en Marte, y un sinaloense le dio esa capacidad.

 

Publicado en la revista Somos Sinaloa.

 

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